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jueves, 12 de abril de 2012

Baby, you're gonna miss that plane …

He conocido a un tipo al cual le parece encantador que mis brazos, ahora afeitados por convicción, le rodeen el cuello cuando el sexo es lo único que nos queda para aliviar nuestras fatigas; las de él en el sindicato de trenes de Nueva Zelanda y las mías al tratar de hablar en su idioma.
A pesar de todo, sigo pensando en ti, en lo gracioso que era verte preparar el desayuno, completamente desnudo.
Hasta hace algún tiempo, sabes, me preocupaban tus angustias, pero ahora francamente prefiero levantarme de la silla o mesa donde me encuentre y trato de prepararme unos ricos huevos benedictinos.
Vi nuevamente Before Sunset, recuerdo Before Sunrise y estúpidamente siento que también han pasado 9 años desde eso, supongo que a todos les pasa lo mismo. Salvo que Ethan Hawke se ve diez veces más atractivo que
No hay problema, no preguntes por el tipo que ahora explora mis caderas como si de verdad fueran un milagro. No habla español, así que nuestro secreto está a salvo.
Para ser honestos, le he hablado de ti. Le he dicho que eres periodista, corresponsal de guerra, creo que le simpatizas, después de todo no he mentido, ¿Acaso no es una guerra lo que ahora te enfrentas en nuestro país? ¿Acaso no es una guerra interna a la que regresas despúes de haber estado en Berlin, la ciudad donde realmente te enamoraste?
Esta tarde vuelo hacia la Isla del Sur, él me llevará al aeropuerto, pero quería mandarte antes un beso.



jueves, 23 de junio de 2011

Ahora sí, sin disclaimer

Mientras que entre mis correligionarios, gatos de avanzada y demás acompañados se agazapan en las infinitas réplicas del retuiteo ( sí así, castellanizado), me regreso pa’ mi blog, que no abandoné precisamente por el tuiter ni mucho menos por otras redes sociales que me han abonado más problemas que alegrías. Lo abandoné por permitir algunas situaciones tan desgastantes que hoy regreso con la intención que vuelva a ser tan terapeutico, como en lo fue para mi iniciarlo allá por año quien sabe cuándo.

Esta vez, todo disclaimer me tiene sin cuidado, ya no quiero dejar de escribir solamente por la peor censura que puede haber, el temor que alguien más lo lea. Así pues, despegamos.

viernes, 24 de julio de 2009

Recuerdos estáticos

Desde hace tiempo me es imposible dejar de evocar a una persona sin relacionarla con una posición anatómica específica. Mi abuela, por ejemplo, en mis recuerdos aparece parada con el brazo estirado, señalando algún cable o uno de sus medidores de luz al cual se le colgaron. A mi madre en cambio, a pesar de no haber cocinado nunca en si vida, se arrellana en mi mente sosteniendo en la mano derecha una cuchara y en la izquierda un sartén.

En ocasiones, cuando estoy acostada y pienso en la gente que he conocido una sensación de mareo me incomoda, sobre todo cuando los puntos cardinales no coinciden con su imagen, eso ocurre mucho cuando pienso en Murrieta, necesito levantarme, alzar la cabeza y recordarlo en contrapicada justo antes de que se lanzara desde ese edificio. Sin duda hubiera sido un buen clavadista.

Desconozco si esta fijación es mía o colectiva, si obedece a una incapacidad cinética, es como las viejas caricaturas japonesas, donde el audio y el movimiento nunca coinciden, pero lo que sí sé es que no es permanente, a veces algún golpe en la cabeza reacomoda mis recuerdos y con ello la imagen de los prisioneros de mi memoria. Lo que no entiendo es por qué a pesar de la golpiza que me diste, esa que me dejó sangrando e inconsciente, a pesar de cerrar los ojos, de darme vuelta, de pararme de manos a ti te sigo recordando sobre mí.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Gödelia

Fue una suerte de causalidades concedidas; el sueño premonitorio en el cual se le caían los dientes; la mariposa negra reposada en la cabecera de su cama; el ladrido del perro ciego que sin motivo aparente la amenazó a media noche; además, el tipo que cruzó la acera para ofrecerle un descuento en servicios funerarios; todo, incluso el escalofrío que heló su cara y agitó el pulso, todo se concatenaba felizmente. De pronto, nació en ella la certeza. Todo el mundo, incluso ella eran mortales.

martes, 6 de noviembre de 2007

Sin titulolutit niS

Generalmente me he cagado de risa con las tramas telenoveleras, en ellas los protagonistas se mueven en escenarios tan ridículamente reducidos que es imposible no ser golpeado por las alas de la mariposa que fulanito descuartizó en episodios previos o acariciado por la pestaña abandonada sobre la almohada de un amante casual.
Siempre me había desmenuzado en carcajadas ante la posibilidad de que me sucediera algo parecido, evitaba por lo mismo emular cualquier diéresis. Traté de desplazar mis 145 kilos de humanidad por diversos sitios. Escapábame por los subterfugios de realidades inconexas (mis realidades), como no tengo Tv amplié mis horizontes más allá de la bigamia binaria, hasta hacerme virtualmente consecuente.
Hasta el momento esconderme de un narrador cuasi omnisciente había funcionado (aún sabiendo que Tijuana es un pañuelo y Tabasco un Edén). Sin embargo, esta mañana las espirales de una triada sempiterna fueron constriñéndome a epicentros epiteliales dignos de cualquier argumento ramplón de General Hospital on line, al punto de hacerme creer en la infidelidad de la era informática.

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¿Ya oyeron el ítem con el mismo título (La infidelidad de la era informática) de Jorge Drexler? Búsquenla ustedes mismos en la red, este no es un blog paternalista
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Unamos nuestras fuerzas para que a Dany Rojo le regresen sus privilegios de usuario, ya Yorsh M, no sea gacho