domingo, 30 de diciembre de 2007

Mitos (3 de 3)

Octavio insiste en decirme que está enamorado de la reencarnación de Lilith pero no le presto mucha atención. Espero ansiosa la hora de salir de trabajar. Si continúo así me terminaré la reserva de Antillano de todas las botillerías de la ciudad. Sigo pensando- ¿acaso seré alcohólica? es lunes y el barrio de noche se pone peligroso ¡Qué más da! Me pongo el abrigo y salgo por una botella. Ya no hay venta etílica, la restricción comienza a las 00:00 horas, el himno nacional en la radio me da la hora
“No debí presentarlas”, esa es la sentencia que no he logrado atinar en su significado más profundo. No entiendo como mi amistad con una de sus mejores amigas haya dado al traste con lo poco rescatable que teníamos. Sin darme cuenta me clavo una grapa en el dedo, la saco antes de que Joaquín piense que soy EMO. Tomo al gato que pasa frente a mí, lo acaricio aún sabiendo que me espera una urticaria atroz, me rasco, sangro y oculto mis brazos antes de que Joaquín piense que soy drogadicta.
Nunca mentí cuando le dije que entonces era inútil besar sus párpados para que conciliase el sueño. Noches enteras, quizá meses o años le habían consentido en ósculos el abandono de su vigilia. -¿Te recuerdo a alguien?-le pregunté tendida a su costado- No, créeme, tú no me recuerdas a nadie- entonces respiré aliviada.
El amor no es para siempre, decreto con las últimas gotas de licor sobre mi lengua. Que el amor agonizó, ya lo sé. Que no debimos insistir en ser amigos, estoy de acuerdo. Que verterle veneno en su bebida no fue bueno pero no me arrepiento. Que saludar a su ex novia en la salida de un cine fuera falta de respeto, no lo creo. Que si le dije que no era el mejor amante, lo confirmo. Que el que me hizo “ver las de Caín” fue otro, lo compruebo.

3 comentarios:

Hernán dijo...

Tengo un problema

Quiero leer más del personaje, saber más. Me resulta un pequeño fragmento de algo mucho más grande.

Me gustó, me despertó y me dejó sabor a poco.

Caín, un tipito berraco dijo...

Sí, mi estimado clown post-Tafil, déjanos saber más del cuento.

Ándele y le digo dónde y a qué horas se tomó esa foto.

El otro dia envenenado como andaba por el cassís de tu lengua y subiendo las escaleras que me llevan al cielo - unos centimetros abajo de la mirada de Don Goyo-, beodo como de costumbre y habiendo decretado, lo que por decreto está, supe de pronto que te amaba. Y me dije: bueno y si además de eso, somos amigos?

- Úchale - me contestaste. -Eres mas weón de lo que una madre weona pudiera concebir - Afirmaste.

borregata dijo...

Hernán: Gracias por escribir, aunque en realidad esta serie (3 de 3) fue para exorcizar algún amargo recuerdo que no se dejaba diluir. Prometo escribirte más, aunque confieso ese no es un personaje ficticio. Lo de las tijeras me gustó, sobre todo la onomatopeya del corte shick shick